Reclamaciones por incendios: la complejidad jurídica y pericial detrás de un siniestro

Los incendios continúan siendo uno de los siniestros más graves y complejos que pueden producirse tanto en viviendas particulares como en comunidades de propietarios, locales comerciales o naves industriales. En apenas unos minutos, un incendio puede provocar daños estructurales de enorme importancia, inutilizar una actividad empresarial o afectar simultáneamente a varias viviendas y a numerosos terceros. Sin embargo, una vez extinguido el fuego, comienza una fase que muchas veces resulta incluso más complicada para los afectados: la reclamación frente al responsable del siniestro o frente a las compañías aseguradoras implicadas.

 

Es frecuente pensar que, existiendo una póliza de seguro, la indemnización llegará de forma rápida y sin grandes controversias. La realidad práctica es muy distinta. Los siniestros de incendio suelen generar conflictos técnicos, periciales y jurídicos especialmente complejos, en los que intervienen múltiples partes con intereses contrapuestos. A ello se añade que, en numerosas ocasiones, la causa exacta del incendio no resulta sencilla de determinar y las consecuencias económicas derivadas del mismo pueden alcanzar cifras muy elevadas.

 

Uno de los primeros problemas que aparecen tras un incendio es determinar quién debe responder realmente de los daños ocasionados. No siempre se trata de un siniestro fortuito sin responsable identificable. En muchos casos, el origen del fuego puede encontrarse en una instalación eléctrica defectuosa, en un electrodoméstico en mal estado, en trabajos de soldadura, en una negligencia doméstica o profesional, en baterías y sistemas de carga, o incluso en defectos constructivos del inmueble. Dependiendo de las circunstancias, pueden existir responsabilidades de particulares, arrendatarios, empresas instaladoras, comunidades de propietarios o compañías aseguradoras de responsabilidad civil.

 

Precisamente por ello, el informe pericial adquiere una relevancia absolutamente esencial. En los procedimientos derivados de incendios, la prueba técnica suele ser el elemento decisivo del procedimiento judicial. El problema es que muchas de las evidencias desaparecen rápidamente como consecuencia del propio fuego, del agua utilizada en la extinción o de las labores de limpieza y reparación posteriores. Por ese motivo, actuar con rapidez desde el primer momento resulta fundamental para preservar adecuadamente las pruebas y evitar que la reclamación quede debilitada antes incluso de iniciarse, debiendo buscarse a los técnicos más adecuados para cada circunstancia, especialmente, en caso de reconstrucción de incendios (para determinar el origen). Si esto no se realiza en los primeros días luego se complica todo.

En este tipo de siniestros es habitual, además, que intervengan peritos con distintos intereses: el designado por la aseguradora del afectado, el de la aseguradora contraria, los técnicos de las comunidades de propietarios e incluso peritos particulares contratados por los propios perjudicados. No siempre existe acuerdo entre ellos respecto al origen del incendio, la mecánica de propagación del fuego o la valoración económica de los daños. De hecho, una parte importante de los litigios relacionados con incendios gira precisamente en torno a estas discrepancias periciales.

 

Otro de los conflictos más frecuentes aparece cuando las aseguradoras cuestionan la cobertura del siniestro o reducen significativamente la indemnización inicialmente esperada por el asegurado. En muchas ocasiones surgen controversias relativas al infraseguro, es decir, cuando el capital asegurado resulta inferior al valor real del inmueble o del contenido existente en su interior. En estos casos, las compañías suelen aplicar la denominada regla proporcional, reduciendo la indemnización en proporción al capital efectivamente asegurado. También son habituales las discusiones sobre exclusiones de cobertura relacionadas con falta de mantenimiento, instalaciones defectuosas, actividades no declaradas o usos distintos de los reflejados en la póliza.

 

Las discrepancias económicas tampoco se limitan al valor de reconstrucción del inmueble. Los incendios suelen generar reclamaciones complejas relacionadas con daños estéticos, pérdida de beneficios, gastos de demolición y desescombro, daños eléctricos, inhabitabilidad de la vivienda o deterioros derivados tanto del humo como del agua utilizada durante la extinción. En no pocas ocasiones, la diferencia entre la valoración efectuada por el perjudicado y la sostenida por la aseguradora puede ascender a decenas o incluso cientos de miles de euros.

 

La situación se vuelve todavía más compleja cuando el incendio afecta a una comunidad de propietarios. En estos supuestos aparecen habitualmente conflictos acerca de qué daños corresponden a elementos comunes y cuáles deben considerarse privativos, qué póliza debe responder en cada caso o si existió algún tipo de deficiencia de mantenimiento imputable a la comunidad. Además, un único incendio puede afectar simultáneamente a viviendas, garajes, trasteros, ascensores, instalaciones eléctricas y locales comerciales, multiplicando tanto el número de perjudicados como la complejidad técnica y jurídica de la reclamación.

 

También son frecuentes las reclamaciones entre compañías aseguradoras. Después de indemnizar a su asegurado, una entidad puede ejercitar acciones de repetición o subrogación frente al responsable del incendio o frente a su aseguradora. Este tipo de procedimientos suele implicar discusiones muy técnicas sobre concurrencia de pólizas, delimitación temporal de cobertura, interpretación de cláusulas limitativas o determinación de responsabilidades concurrentes. La litigiosidad en esta materia es especialmente elevada y exige un conocimiento profundo tanto del Derecho de seguros como de la práctica pericial.

 

La experiencia demuestra que una parte importante del éxito de este tipo de reclamaciones depende de cómo se gestione el siniestro desde sus primeras horas. La recopilación de pruebas, la correcta comunicación a las aseguradoras, la conservación de restos relevantes, la coordinación pericial y el análisis detallado de las pólizas resultan determinantes para la viabilidad posterior de la reclamación judicial o extrajudicial.

 

En Beneyto Abogados intervenimos habitualmente en procedimientos relacionados con incendios en viviendas, comunidades de propietarios, locales comerciales y naves industriales, analizando tanto las coberturas aseguradoras como las posibles acciones frente a terceros responsables. La complejidad de estos asuntos hace imprescindible abordar cada caso desde una perspectiva técnica y jurídica integral, especialmente cuando existen discrepancias periciales o controversias entre aseguradoras.